La publicidad online surgió, en su momento, como una alternativa más dentro de una política de empresa enfocada a conseguir los objetivos comerciales y sustentada primordialmente en estrategias de branding (reforzar la imagen de marca) e incremento de ventas.
Con el paso del tiempo, sobre todo desde el 2002 hasta hoy día, la inversión y confianza depositada en la publicidad online ha ido in crescendo y las previsiones futuras auguran una notable mejora del rendimiento de empresas y anunciantes que se suban a este tren. Son varias las razones que argumentan esta idea, tal y como explicaremos a continuación.
Aunque mi admiración por la creatividad que emerge de las grandes campañas televisivas, cuñas y anuncios impresos es profunda e ineludible, lo cierto es que lo que un día empezó como un nuevo soporte se ha convertido en el medio que agrupa todos los soportes, e incluso algo más.
Para los anunciantes resulta un lugar seguro y fiable a la hora de invertir, pues permite un mayor control y seguimiento de las campañas y del ROI si lo comparamos con la publicidad tradicional. Además, llegar al target predefinido en las estrategias de marketing es mucho más fácil, gracias a las opciones que nos ofrece para segmetar y llegar a nichos de mercado concretos, así como para seguirlos y controlarlos de manera sencilla y trasparente. Además, el número de visitas a una determinada web, así como el CPC (coste por click), CPM (coste por mil impresiones) o CPA (coste por adquisición) nos permiten conocer tanto cuantitativa como cualitativamente a nuestros visitantes y, por tanto, posibles clientes.
La publicidad tradicional, aunque no pierde su hilo creativo y cuenta con la repercusión de los grandes medios -no ha perdido filón-, ofrece más dificultades en el control y seguimiento de las campañas, lo que dificulta calcular el ROI. Por otra parte, a la hora de segmentar las campañas dar “en el clavo” es bastante más complicado, pues las posibilidades que ofrecen los medios tradicionales como radio, prensa o tv son, respecto a las que nos permite internet, bastante menos sofisticadas y eficaces.
En definitiva, la publicidad online es más interactiva, menos intrusiva y persuasiva, autogestionable por los propios anunciantes y además requiere un presupuesto mucho más bajo.